Nuestra Historia

Todo comenzó como un sueño de valientes…

Valientes que llegaron de Antioquia a finales de 1800 e inicio de 1900, familias que a lomo de mula llegaron al hoy departamento del Quindío en búsqueda de un mejor futuro para sus familias, valientes que sabían de antemano que deberían poblar tierras inhóspitas pero tocadas por la magia y encanto de un verde inspirador, familias valientes que dejaban atrás la minería y dedicarían el resto de sus vidas a la agricultura, familias que descubrieron que en naciente departamento, el café constituía su incipiente pero a futuro principal renglón económico y es que el café y sus gentes marcaron en gran medida los lineamientos de crecimiento industrial no solo de la región sino del país.

A finales de 1900 una de esas familias se desplaza desde el municipio de filandia hacia las tierras que hoy comprenden el municipio de quimbaya, embelesados por la belleza del rio la vieja, dicha familia con orígenes en el suroriente antioqueño se toman un respiro y fundan la vereda el laurel. 

Así mismo surge La finca El Laurel y se constituye en la fuente de trabajo y  sustento de la familia Gaviria García, quienes la plantan y habitan hasta mediados de la década del setenta, época en la cual es adquirida  por su actual propietario, emparentado con los anteriores dueños.

La finca El Laurel hace parte de una topografía de ladera de pendiente mediana, a 1200 metros sobre el nivel del mar, con temperatura promedio de 23ºC.
Utilizada durante largo tiempo para el cultivo de cacao, maíz frijol, café y tabaco entre otros, por otro lado parte de su suelo se uso en el  pastoreo de ganado vacuno; a mediados de los años setenta la finca El Laurel intensifica el cultivo de café pasando del café arábigo, al caturra y variedad Colombia que mediante la tecnificación del cultivo mejora la cualificación de su producción.

En el momento actual la finca El Laurel brinda a los visitantes cómodas instancias de hospedaje, encuentro con las prácticas culturales propias de las fincas caficultoras y floriculturas, y aprovechamiento de los eventos de descanso ofrecidos en la región cafetera.

A la fecha la finca agroturística el laurel, conserva intacto ese espíritu de amabilidad, servicio, humildad y carácter de una familia valiente que cada día da lo mejor de sí a quienes les visitan y frecuentan.

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